Cuando me propusieron escribir unas consideraciones que tuvieran como tema el Aborto, pensaba en lo mucho que hay escrito al respecto, sin embargo los datos estadísticos actuales siguen siendo escalofriantes: se practican 2 abortos por cada 3 nacimientos, ante esta perspectiva me interrogaba ¿Qué ha llevado al ser humano a decidir por la muerte de otro ser humano indefenso? La impresión que deja es que el Aborto se ha constituido en un vicio de nuestras sociedades, situación en la que nuestra conciencia ya apenas repara, constituyéndose en una “costumbre” que transforma lo malo en bueno. La Iglesia es tajante en este sentido y nos dice que la práctica del aborto voluntario es un “crimen abominable”, por otro lado algunos afirman incluso que el aborto es un derecho, entonces nos encontramos ante una grave confusión que no acaba por discernir entre el bien y el mal.
Antes de seguir reflexionando sobre la pregunta, indicaré que el aborto provocado tiene por objeto la destrucción del hijo en desarrollo en el seno materno, o su expulsión prematura para que muera, los métodos mas utilizados para lograr este objetivo son: píldoras abortivas (inhiben la implantación del cigoto), la aspiración, legrado, inducción de contracciones e inyección intraamniotica, por lo general estos métodos se realizan durante los primeros meses del embarazo, es obvio que en todo tipo de aborto existe para la madre el riesgo de alteraciones fisiológicas, así como también el alto riesgo de alteraciones psíquicas constituyéndose sin duda en las mas significativas para la persona que ha abortado, quedando marcada interiormente por la realización de un abominable crimen contra la vida de un inocente indefenso.
La razón fundamental a esta practica de la “cultura de la muerte”, es sin duda porque se ha perdido el sentido trascendente de la persona humana, el olvido de su genuina dignidad y la esclavitud de los hombres a sus propias obras y proyectos, para el pensador Julián Marías el aborto ha sido la principal lacra del siglo XX, pues el embrión o el feto es el hombre viviente, independiente, y lo único que tiene que ver con su madre es que se aferra a ella para vivir, no para morir. Algunos autores como Peter Singer, difunden la insostenible afirmación de que el hombre es, en los primeros meses de la gestación, una parte del organismo materno y que "sólo al nacer se convierte repentinamente en un individuo humano. En muchos países de Europa con profundas raíces católica-cristianas y algunos de América se ha conseguido normar la manipulación del embrión humano durante sus primeros catorce días de vida intrauterina, pudiendo el especialista medico sin criterio antropológico proceder a realizar dicha práctica, porque el aborto es legal y aceptado por la sociedad. Este punto de vista, basado en el slogan: “mi vientre es mío”, es erróneo desde su base. Desde que ocurre la fecundación empieza un nuevo proyecto de vida diferente a la de la madre, es un individuo perteneciente al género humano, desde el embrión hasta su conversión en adulto, deduciéndose por lógica que todo hombre posee realmente derecho a la vida. El argumento por el cual estos autores niegan tal derecho radica en que el neoconcebido carece de ciertas cualidades y capacidades como poseer autoconciencia y racionalidad, añadiendo incluso nuevos términos que para la medicina no existen como es el imperativo de “preembrion”, por lo tanto como no se reconoce a la persona humana en este estadio de su vida estos pueden ser entregados a la muerte o incluso ser victimas de ensayos como los experimentos con células madres obtenidos del embrión, el congelamiento de embriones, entre otros.
Nosotros no estamos ajenos a esta realidad, hace algunos meses escuche una noticia local en donde un denominado “Galeno” había sido intervenido en su consultorio particular realizando un aborto provocado, esta situación no paso de ser mas que una anécdota del día, es posible que una de las causas de esta crisis de valores, en la que la muerte de un embrión o feto es reconocida, admitida y reglamentada oficialmente (en nuestro caso este punto no ha sido aprobado), por la sociedad, dando muerte a vidas humanas de forma abierta y clara, asumiendo la sociedad su responsabilidad por la muerte, sea debido al profundo desconocimiento de lo que es la persona humana, digna de ser reconocida como tal desde su concepción hasta su muerte natural. Hay que ser claros y contundentes de nuestra convicción, ante la postura relativista que intenta distorsionar el fundamento político social como lo son los derechos humanos, el primero de todos, el derecho a la vida, cuidando de no ser partícipes de la decadencia moral de nuestra sociedad.
Cesar A. Ñique
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